domingo, 30 de septiembre de 2012

MASCARILLA DE ARCILLA VERDE


La arcilla es un remedio natural antiquísimo. Existe la arcilla verde, blanca y roja y cada una tiene diferentes usos: como mascarillas faciales o para aliviar lesiones, dolencias e inflamaciones, por lo que se usan a modo de cataplasmas sobre la piel.
Pero hoy os voy a hablar de la arcilla verde en concreto, utilizada para solucionar problemas como acné, puntos negros y poros abiertos, que suelen tener las pieles mixtas y grasas.
La arcilla tiene un gran poder purificante, antibacteriano, relajante, refrescante... Contiene multitud de minerales: silicio, aluminio, hierro, calcio, magnesio, sodio, potasio..
La encontramos en herbolarios, en polvo o ya hecha. En polvo es más económica, pues el paquete puede costar alrededor de 3 € y dura muchísimo, así, cada vez que nos hagamos una, le podemos agregar ingredientes diferentes como veremos ahora.

Mi modo de usarla es la siguiente:
Previamente a la mascarilla me limpio la piel perfectamente y utilizo un exfoliante.
Suelo hacerla en un bol de cristal. También podemos utilizar el barro, la porcelana o la madera, pero nunca de plástico ni metal porque pierde sus propiedades.
Pongo una cucharadita de arcilla en polvo y agrego agua hasta conseguir una pasta homogénea.  A mí me gusta que quede un poco espesita, para que no gotee. En este momento, al mezclar se pueden echar unas gotas de aceites esenciales, como la rosa mosqueta o el aceite de almendras. De este modo, la mascarilla queda más elástica e incrementamos  beneficios a nuestra piel.
En lugar de agua, también la podemos hacer con una infusión o mezcla de ellas, como puede ser la manzanilla, la menta poleo, el tomillo, o la cola de caballo, que tienen propiedades calmantes, cicatrizantes, etc.
Pues bien, ahora nos recogemos bien el pelo y la aplicamos con una brocha o bien con las manos, ya que, como he dicho anteriormente, si la hacemos espesita, no gotea. Debemos evitar la zona del contorno de ojos y de la boca, ya que son zonas más sensibles.




Dejamos unos 20 minutos, y en cuanto esté seca la retiramos, ya que sólo húmeda nos beneficiamos de sus propiedades.
Yo utilizo una esponjita y con agua tibia voy retirando poco a poco. Una vez limpia, enjuago con agua fria, que ayuda a cerrar el poro y el contraste de temperatura relaja la piel.
A continuación utilizo un tónico suave, como agua de rosas o agua de avena, que limpia, refresca y cierra el poro. Nos ponemos una crema hidratante y observamos como nuestra piel ha quedado muy limpia y suave.
Esta mascarilla la podemos utilizar una vez por semana o cada diez días.
Asi que, os animo a que lo probéis!!!
Hasta la próxima....



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